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25N MARCHAMOS

La violencia es un gran problema social. En Chaco los femicidios continúan aumentando, son la muestra más extrema y visible de la violencia patriarcal que sufrimos mujeres y disidencias, pero no es la única. También lo son las desigualdades en el mercado laboral, la sobrecarga del trabajo doméstico y del cuidado, las políticas de género sin presupuesto suficiente y garantizado, la connivencia entre poderes que perpetúa redes de complicidad e impunidad, la explotación ambiental que nos deja sin futuro sostenible y la lista sigue…

Marchamos para visibilizar el problema ante la sociedad y para exigir al Estado respuestas. De la sociedad, necesitamos la voluntad individual y colectiva de atreverse a romper con la matriz cultural que sostiene el silencio y la complicidad. Del Estado, que tome las decisiones políticas que faltan y deje de enviar mensajes ambiguos dando lugar a políticas regresivas que perjudican nuestra salud, bienestar y derecho a una vida digna. Creemos que es importante también abordar el problema de la violencia en todos los ámbitos, incluyendo las instituciones religiosas, donde se han evidenciado cientos de situaciones de abusos y violencias en organizaciones basadas en la fe, y muchas de ellas han sido ocultadas, mantenidas en la impunidad.

Reconocemos que se están implementando medidas que aportan a la solución, pero aún faltan decisiones políticas necesarias y urgentes como:

– La remoción de funcionarios denunciados por abuso o violencia, está de más decir que su permanencia en la función pública vulnera a las víctimas que tomaron valor para denunciar y amedrenta a quienes aún no han podido hacerlo;

– La reforma de una justicia que no rinde cuentas al pueblo y muchos de sus máximos representantes no demuestran tener perspectiva de género, ignoran los pedidos de auxilio de las víctimas y no investigan adecuadamente femicidios y transfemicidios si no hay movilizaciones en la calle.

– La aplicación irrestricta de la ESI, para educar en igualdad, acompañar y proteger a las infancias y adolescencias;

– El cumplimiento de la ley de IVE (Interrupción Voluntaria del Embarazo)

– La transversalización del enfoque de género en la asignación de presupuesto y el cumplimiento en todos los niveles del Estado.

Estos no son “temas de mujeres y minorías”, son realidades concretas que afectan a toda la ciudadanía. Una sociedad justa demanda el cumplimiento de responsabilidades mutuas: el Estado debe decir basta a la violencia y, para eso, el pueblo tiene que exigirle que así sea.

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